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Parque Monte San Pedro

PARQUE DEL MONTE SAN PEDRO

CARACTERÍSTICAS DEL PARQUE:

  • Perímetro: 2000 m.
  • Superficie acondicionada paisajísticamente: 91107 m2.
  • Superficie de zona verde autóctona: 112893 m2.
  • Caminos principales y secundarios: 4000 m.
  • Aparcamientos: 150 Plazas de turismos y 6 de autobuses.

En la zona con dominancia de especies de borde litoral destacamos: Ulex europeus, Silene marítima,…

  • Visitas anuales: 300.000-350.000 personas.
  • Elementos singulares:

Laberinto vegetal de 2000 m2

Presencia de un endemismo: Angelica pachycarpa

Estanque con cascada en roca madre.

Centro de interpretación de la Batería de Costa.

  • Autores proyectos: Pedro Calaza Martínez, Javier Padín Martínez y Juan José López de Heredia.

Año proyecto 1: 1999. Rehabilitación y adecuación de las antiguas baterías de Costa del Monte de San Pedro.

Año Proyecto 2: 2000. Rehabilitación y adecuación de los terrenos no urbanizados del Parque del Monte de San Pedro.

Año Proyecto 3: 2006. Diseño y ejecución del espacio verde del entorno del restaurante en el Parque de san Pedro.

  • Año ejecución: 1999-2007.
  • Cliente: Excmo. Ayuntamiento de A Coruña.
  • Empresa ejecutora: Malvecin, S.L.
  • Importe: 3.000.000 euros.

 

DESCRIPCIÓN:

Este gran Parque público, verdadero pulmón verde de la ciudad, es fruto de una serie de proyectos y transformaciones que comenzaron a finales del siglo pasado, originados por la preocupación y sensibilidad de recuperación de un antiguo espacio militar con grandes valores históricos y culturales a la vez que representaba un mirador natural hacia la ciudad. Con el paso del tiempo este proyecto se ha ido completando en diferentes fases y se está consolidando con el paso de los años y con las inversiones, ideas y esfuerzos de mucha gente implicada.

RESEÑA HISTÓRICA.

El monte de San Pedro, lugar de ubicación de la antigua batería de costa, ocupa una posición estratégica perfectamente escogida desde un punto de vista militar para la defensa de la ría. Su antiguo destino militar como emplazamiento de una batería de costa le confiere una doble singularidad, por una parte su acceso restringido hace que sea un lugar a descubrir y por otra la propia monumentalidad de las instalaciones militares hace que se conviertan en esculturas. Esta situación de dominio de mar abierto, cierre de la bahía, en competencia con la Torre de Hércules, y una gran altitud (142 m sobre el nivel del mar) ofrece una panorámica excepcional, que fue fundamental a la hora de ordenar las diferentes zonas de uso del parque.

En términos generales, la zona, en su mayor parte con vegetación de monte bajo de litoral, no tuvo un uso definido, hasta que poco antes del primer tercio de siglo, el ejército español organiza la defensa de la costa e instala una batería. Dicha batería serviría de “fuego cruzado” con las situadas en otros puntos de la costa; aunque nunca fue necesaria su utilización como medio de defensa. Tan sólo fueron utilizadas en las pruebas de funcionamiento y como salvas en la visita el rey Abdullah de Jordania en 1949 en medio del aislamiento internacional. Su uso militar se prolongaría hasta el 19 de Febrero de 1996, cuando el Ayuntamiento de La Coruña y el Mº de Defensa firman un convenio en el que se hace entrega de la Batería de Costa número 8 sita en el Monte de San Pedro, con una superficie de 204.000 m2. El ayuntamiento de La Coruña decide destinar este terreno a zona verde.

GÉNESIS Y DESCRIPCIÓN DE LA OBRA.

Como sabemos, los espacios marítimos surgen de la relación de elementos configuradores como el clima y microclima, proximidad al mar y su efecto termostato, la flora litoral, el agua, el paisaje,… además un gran número de factores antrópicos. Son espacios que poseen una serie de particularidades propias que son fundamentales en cualquier actuación en el paisaje, a saber, a) sociales; caracterizadas por una fuerte repercusión de la población o/y de la economía, b) legislativa; limitaciones por la normativa de costas y de las administraciones competentes, c) fisiográficas y d) paisajísticas.

Conscientes de ello, se ha buscado una solución que minimizase el impacto en cualquiera de esas particularidades, con especial énfasis en la adaptación a la morfología natural existente, consiguiendo así integrar plenamente nuestra actuación en el entorno circundante y por otra parte ayudando a evitar la presión antrópica.

Conceptualmente, es importante señalar que esta actuación tiene una serie de diferencias respecto a una convencional de recuperación de espacios marítimos:

  • En primer lugar no se trata realmente de una restauración propiamente dicha, sino más bien de una transformación.
  • La ciudad de La Coruña adolecía de espacios urbanos con una extensión suficiente para poder ubicar un parque por ello se planteaba la posibilidad de proyectarlo en zonas periurbanas, en este caso el monte de San Pedro. Esto implicaba directamente el tipo de diseño.
  • La zona de actuación, como antigua batería militar requería un tratamiento especial dadas las edificaciones, elementos e infraestructuras militares que existían.
  • La especial ubicación y las cotas de la zona la convertían en un privilegiado mirador natural de la bahía y ciudad de La Coruña, lo que habría que preservar e impulsar.
  • Las especiales condiciones edafoclimáticas de la zona condicionaban muy severamente la elección de las especies y su ubicación.

 

FILOSOFÍA DEL DISEÑO Y PRINCIPIOS DE ESTÉTICA.

Una vez realizado un análisis de alternativas estratégicas, y tomando como premisa la adaptación a la morfología existente, obtuvimos como resultado una solución en la que la suavidad fue la característica dominante, combinando el respeto de las formas existentes y tratando las piezas de artillería, ya elementos escultóricos, como puntos focales principales del entramado del diseño. Como tales, estas gigantescas esculturas serán magnificadas de manera que las percepciones que se intenten transmitir, los “moods” de la composición en términos de diseño, sean una serie de sentimientos que brotan del contraste entre los recuerdos históricos, el espíritu castrense y los trazados suaves y sinuosos de los caminos y las composiciones arbustivas. Se podrían citar serenidad, grandeza, contemplación, suspense, grandeza de escala, poder, prestigio, impacto, etc. Esta serie de “moods” adquieren un valor añadido que les otorga la curiosidad de la población ante el descubrimiento de esas instalaciones durante tanto tiempo restringidas por su uso militar. Geoffrey Jellicoe citaba en las edades del hombre, concretamente en la etapa de “voyager”, que este sentimiento de curiosidad, de explorar, de inventar surge del espíritu aventurero del hombre y ese propio espíritu es la llave de su destino. El enfoque de curiosidad y misterio ha sido fundamental a la hora de la apertura a un público ávido de descubrimiento de la totalidad de los rincones del parque, que enfatiza el juego de ir paulatinamente descubriendo zonas a la vez que se recorre el parque (criterio de diseño ya descrito por D’ezallier Dargenville en la época barroca). Otro sentimiento que se quiere transmitir es el de tranquilidad, descanso y percepción auditiva y visual que nos ofrece la inmensidad del mar abierto contrastando con el sobrecogimiento de sus violentas rompientes en los días de temporal.

El contexto en términos de diseño es un concepto, una imagen, una metáfora que incluye muchas necesidades, impresiones, materiales y principios de estética que colectivamente forman un entendimiento de la inspiración del lugar, de su carácter y de su papel en la vida de los usuarios. En nuestro caso concreto la relajación, las vistas, los juegos, el descanso, la naturaleza, la tranquilidad, una gran escala, sociabilidad… son palabras positivas que quizás las asociaríamos con un espacio verde, y las cuales forman el contexto de “parque”.

Muchos lugares poseen más de un carácter definido, tienen una presencia, una atmósfera particular e incluso parecen atraer a la gente. Ese “espíritu del lugar”, ese genius loci, aparece en este parque reflejado en inspiración sobre la restauración de una especie de museo escultórico de elementos histórico-castrenses. Para la consecución de tal fin estos elementos han de ser integrados plenamente en el paisaje, de forma que aparezcan formando una parte íntegra del entorno, pero que a la vez clarifiquen que son los hitos dominantes del paisaje, el fin propio del parque, de ellos deriva el contexto del diseño.

En el diseño se han tenido en cuenta todos los principios básicos de proyectos de ingeniería del paisaje, el equilibrio, la unión, la proporción, la escala y el color se definieron en relación con el respeto a los elementos castrenses, ya citados como puntos principales del diseño, evitando todo tipo de aberraciones estéticas de colorido y saltos de escala demasiado bruscos; la elección de especies, (que conlleva la elección de la textura, color, porte, hábito,…)se realizó teniendo en cuenta los condicionantes edafoclimatológicos, y para evitar la creación de puntos focales vegetales con excesiva entidad que restasen importancia a los elementos escultóricos. En todo el proyecto paisajístico se ha elegido la asimetria, el contraste y las formas sinuosas de todos los elementos, para intentar compensar la rigidez de los elementos militares y para integrarse lo máximo con el paisaje circundante. El cenit de estas formas se alcanza con el trazado de los caminos y senderos que recorren el parque y nos acercan de forma indirecta a todos los escondites militares que se conservaron, a todos esos misterios ocultos citados.

Aparte de la adaptación a la morfología existente y para suavizar más el entorno se ejecutó una cascada “naturalizada” de dos brazos que desemboca en un estanque, acondicionado paisajísticamente tanto con elementos pétreos como verdes para mimetizarse con el entorno; se han utilizado variedades de plantas de borde (Hedera helix, Carex spp, Astilbe spp, Iris spp, Houtunnia palustris, Osmunda regalis,…).

Otro elemento esencial en el conjunto del parque es el laberinto vegetal, única concesión a la simetría, como representante de una parte de la historia, y como otro punto más de curiosidad y misterio. El laberinto es símbolo de gran fuerza en todo el mundo y uno de los más antiguos de la humanidad. Desde hace milenios se graba en la roca o en el barro, se coloca mediante piedras en el suelo o se dibuja en antiguos manuscritos, también se crea con arbustos y árboles con afán de dominar y doblegar a la naturaleza a formas geométricas.

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